Un cumpleaños especial. Reflexiones.
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Änggårdsbergens Naturreservat | Stora delsjön | Invierno en Gotemburgo | Pubs en Gotemburgo | Afterwork
He tenido el cumpleaños más raro y a la vez más gratificante de mi vida. La celebración de mi entrada en la veintena ha durado 5 días. Ya el día antes amanecí con un cielo precioso y aproveché para pasar el día en plena naturaleza. También dediqué un rato a terminarme el libro que había sacado de la biblioteca, por lo que fue un día perfecto, dedicado a mis hobbies.
El 26 de noviembre decidí darme un homenaje y volver a dedicar el día (en este caso, mi día) a mí misma. Es muy gratificante parar el reloj y hacer simplemente lo que te apetece hacer en ese momento. Me levanté tarde, desayuné tranquila (leyendo algunas de las muchas felicitaciones que iría recibiendo a lo largo del día) y volví al bosque a disfrutar del cielo despejado. Esta vez fui a Stora delsjön, el gran lago al este de la ciudad, con la sorpresa de no encontrarme a nadie (y mira que cuando sale el sol es raro no encontrarte gente paseando o haciendo deporte…) así que tenía el paisaje para mí sola. El atardecer, el lago, el bosque y yo. No pude evitar quedarme un buen rato ahí (hasta que casi iba oscureciendo, no quería que me pillase la noche de vuelta), sentada en el filo del puente cubierto de una capa de hielo, mirando el espectáculo de colores del cielo.
No podía hacerme a la idea (y aún no me la he hecho) de que ya tuviera 20 años. Aproveché ese momento para volcar emociones y sentimientos, hacer un repaso de estos 20 años, del presente y, cómo no, del futuro. En estos meses en los que paso bastante tiempo sola, o sin apenas hablar de cosas personales con la gente, me estoy reconstruyendo por dentro, estoy descubriendo muchas cosas de mi misma y estoy reflexionando muchísimo. A veces se hace duro, pero también me vuelve más fuerte y me hace madurar y valorar más las cosas. Volví de aquel sitio como nueva, no podría describir bien cómo me sentía. Después fui por primera vez a Systembolaget, la franquicia sueca para el alcohol (sólo se puede comprar alcohol de más de 3’5% ahí) y me compré mi primera cerveza, sintiéndome de nuevo una dieciochoañera comprando su primera botella de alcohol (en Suecia tienes que tener 20 para poder comprar alcohol de más de 3’5%...). La cajera, al ver la fecha de mi DNI y que soy española, tuvo el detalle de decirme “Feliz cumpleaños” en español. La sonrisa me duró hasta la biblioteca, donde devolví el libro de “La infiel” y saqué uno sobre sagas islandesas. Con este cargamento volví a casa y eché la tarde.

También fue un día para hablar con los amigos y la familia, pero sobretodo, fue reconfortante ver que eres capaz de disfrutar con pequeñas cosas y hacer de la nada un día maravilloso.
Al día siguiente tuve clases por la mañana y por la tarde tocó estudiar un poco para el examen (pero el tiempo que estuve fue bastante productivo). Por la noche Sadi me invitó a cenar en el King’s head (un pub de afterworks bastante famoso) y pasé un rato maravilloso también. Con esta mujer siempre se tienen charlas interesantes.
El viernes también estudié un poco, y por la tarde fui de afterworks con los de Chalmers (Jesús, Lukas, Hans, Haukur, Szilvia, Quentin, Clément…) a celebrar con ellos mi cumpleaños. En un principio la idea era ir a Yaki Da, pero llegamos tarde y ya habían puesto límite de edad para entrar (23 años, a las 17:30 de la tarde… así son los pubs en esta ciudad), así que decidimos ir a PC bar, y la verdad es que el sitio estaba muy bien, es la primera vez que iba. Por 105 coronas tenías una cerveza y un buffé buenísimo. La quedada se alargó hasta casi las 12 de la noche, con conversaciones interesantes y la alegría de encontrarme con ellos, que hacía bastante tiempo que no les veía.
El sábado por la mañana quedé con You Pin (una muchacha de Singapur) y Haukur (mi amigo de Islandia) para dar una vuelta por Änggårdsbergens Naturreservat y enseñarles el lugar. Fue muy interesante conocer más a fondo a esa chica: la verdad es que sé más bien poco de Singapur y sus costumbres, y todo lo que pueda aprender, bienvenido sea. La caminata también estuvo ambientada con comparaciones entre Islandia, Singapur y España. Me encanta esta clase de experiencias, es lo mejor de las Erasmus.
Después de haber refrescado la mente con el paseo, dediqué la tarde a tareas de la casa (lavadoras, cocinar, limpiar, recoger, ir a comprar…) y a estudiar.
Hoy domingo también he ido a dar una vuelta (una “vuelta” de 4 horas… ¿quién quiere volver a la habitación mientras haya sol?) y he llegado llena de energía. Como veis, llevo bastante bien este examen (y eso que he estado todos estos días de un lado a otro) así que me he permitido actualizar el blog (además, había muchas cosas que contar).
Como conclusión, veréis que estoy siempre filosofeando y de un bosque a otro, pero qué queréis que os diga, si son las cosas que más me gusta hacer… y me ha encantado haber tenido la oportunidad de celebrar mi cumpleaños de esa forma.
